“Miles To Go” Introducción del libro autobiográfico de Miley Cyrus

Ayer lo prometimos pero como muchos saben por los diversos problemas técnicos que tuvo nuestra página no pudimos cumplir, pues… hoy que estamos de vuelta lo traemos para todos ustedes, si bien no es el libro completo traemos una parte de e y justamente es la introducción del libro autobiográfico “Miles To Go” escrito por la estrella del pop Miley Cyrus.  La finalidad de traerles una parte de él es para que todos quienes aun no consiguen un  ejemplar y quieran leer algo puedan hacerlo… esperemos que les guste!

De acuerdo, ésta va a parecer una manera extraña de comenzar pero pienso mucho en mis manos. Soy zurda. Mi papá también es zurdo pero está convencido de que yo soy diestra. Creo que es porque siempre dijo que los zurdos tienen que ‘aprender el mundo al revés’ y sé que a él se le ha dificultado encontrar una guitarra para zurdos de vez en cuando…

Sin importar el motivo, desde el momento en que comencé a escribir, él me obligó a utilizar la mano derecha. Funcionó. En el resto de mi vida soy zurda pero escribo con la mano derecha. Por tanto, si no les gusta mi letra, hablen con mi papá.

Sólo para atribular un poco más a mi ser zurdo, me encontré un libro de caligrafía y comencé a enseñarme a escribir caracteres chinos, con mi mano derecha; en un avión. Volaba en un jet alquilado de Los Ángeles a New York. El vuelo fue turbulento, la tinta salpicó al menos dos veces y yo me las arreglé para derramarla toda sobre mí, el papel, los asientos del avión y, cuando intenté limpiar el desorden, el baño. Mi mamá me gritó por llenarlo todo de tinta pero yo estaba muy concentrada en ello. La palabra caligrafía es el término griego para ‘bella escritura’. Créanme; si los griegos hubieran visto lo que yo hacía, hubieran inventado una nueva palabra. Me obsesioné de inmediato. Dibujé los caracteres para ‘amor’, ‘suerte’, ‘vida’ y ‘conocimiento’ una y otra vez, primero despacio y con mucho cuidado, como un niño de preescolar que aprende a escribirme y después más rápido y mejor. Fue bueno que el avión no estuviera equipado para escribir con vapor en el cielo; de lo contrario, es probable que hubiera intentado convencer al piloto de tratar de hacer el signo para ‘diviértete’, debe existir un antiguo símbolo chino para eso. ¿No? Algunas personas creen que tu manuscrita revela todos tus secretos; que los diagonales, los giros y los puntos de una lista de pendientes escrita al vuelo o una nota tomada en clase revelan todo lo que hay que saber acerca de una persona. Es una idea genial pero en realidad pienso que lo único que cualquier individuo puede decir acerca de mí a partir de mi manuscrita es que yo debería escribir con mi otra mano. Hago casi todo lo demás (cepillarme el cabello, abrir puertas, sostener un tenedor y sujetar las riendas de mis caballos) con la mano izquierda. Y ¿saben?, creo que mi papá tuvo razón: en verdad creo que el mundo se siente a veces un poco al revés, incluso cuando intento que todo marche en la dirección correcta.

Tal vez porque me he sentido demasiado consciente de ellas, siempre he sido sobreprotectora con mis manos. Lo sé, lo sé: es extraño. Es sólo que siento que mis manos son importantes. Mi energía proviene de ellas. Todo lo que hago proviene de ellas. Mi mano derecha es para el arte. La utilizo para tocar la guitarra y escribir. Mi mano izquierda es para querer. Para peinar el caballo de mi hermana menor, para tomar las manos de mis amigos, para acariciar a Sofie, mi cachorrita, mientras conciliamos el sueño (y, en ocasiones, para golpear a mi hermano Braison en la cabeza cuando me molesta. Lo sé, pero todo el mundo tiene sus límites!) Permito que mis manos vaguen con libertad por el piano en busca de las notas adecuadas. Mis manos guían mis pensamientos cuando escribo en mi diario, hojean mi Biblia para encontrar respuestas. El ritmo para una nueva canción surge mientras golpeteo la superficie de la mesa. Procedo con cautela en los tiempos difíciles. Quiero que todo lo que haga sea artístico y amoroso. Quien soy, lo que digo y toda esperanza y gozo que pueda compartir, todo proviene de mis manos. ¿Soy diestra? ¿Soy zurda? ¿Ninguna de las dos? ¿Soy cantante o actriz? ¿Soy una persona pública o privada? ¿Por qué no puedo ser todas las cosas? Estoy en la televisión. Escribo un libro. Sin embargo, también amo quedarme en casa con mi familia. Y me siento sola, de manera positiva, dentro de mi cabeza. ¿Soy la persona que conocen de la televisión, de las fotografías? ¿O somos todos, cada uno de nosotros, más evasivos y difíciles de definir? ¿Quién soy yo para decirlo? La mayoría de la gente me conoce como Hannah Montana, pero Hannah es un personaje de televisión. Ella es ficción. Desde luego, he puesto mucho de mí misma en el personaje. He intentado darle vida. Sin embargo, eso no la hace real y no la convierte en mí. Mi primera oportunidad para contar mi historia con mis propias palabras, pero para contar mi historia, tengo que hablar sobre Hannah. Y eso está bien porque creo que ésa es la razón por la cual la gente se relaciona tanto con Hannah Montana como con Miley Stewart, mis alter egos en la televisión. Existen múltiples facetas en todos nosotros. Quiénes somos y quiénes podríamos ser si perseguimos nuestros sueños.

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